Escuela de fútbol formativa
Niños Felices
    Aspectos tácticos
     
    Al igual que la técnica, la noción y el aspecto táctico del juego serán determinantes para una buena actuación colectiva. Por lo tanto, se deberá desarrollar una forma de cultura táctica desde la edad más temprana, por ejemplo:

    – percepción de las zonas de juego;
    – principios de juego por zona;
    – ocupación racional del terreno de juego;
    – establecimiento de un equilibrio colectivo entre el ataque y la defensa;
    – nociones de transición: reorganización defensiva inmediatamente tras la pérdida del balón, y rápidos ataques tras la recuperación del mismo;
    – óptima utilización de la anchura del terreno;
    – optimización del juego por las bandas;
    – capacidad de ejercer una presión colectiva eficaz sobre el portador del balón.

    Pero igualmente:
    – capacidad de conservar colectivamente la pelota, incluso bajo presión, mediante un juego de pases cortos con el menor número de toques de balón y en espacios reducidos;
    – rápida transición de una marcaje zonal a una situación de uno contra uno;
    – capacidad de modificar la organización del juego en el curso de un mismo partido.

    Para ello, el entrenador deberá:
    – proponer un plan de juego;
    – definir la estrategia de juego del equipo, con y sin balón;
    – atenerse permanentemente a dichos principios durante todos los entrenamientos, así como en los ejercicios simples y en la repetición de las series o en los diferentes juegos de entrenamiento.

    El juego zonal que predomina en la actualidad deberá constituir el pilar que apuntala la enseñanza táctica.

    En el juego de contención, los jóvenes en formación deben desarrollar la noción de defender colectivamente en zona con un bloque compuesto por dos o tres líneas cercanas de formación, que se desplaza según la posición del balón.
    De modo que, durante el entrenamiento, se deberá fomentar la recuperación colectiva de la pelota.

    Hoy día, se defiende mucho menos mediante acciones individuales que en superioridad numérica, es decir, tres a
    cuatro jugadores rodeando al portador del balón para truncar el ataque.

    El hecho de aprender a defender

    colectivamente con un equipo en bloque ya sea atrás, en el mediocampo o adelante desarrollará el sentido táctico de
    los jóvenes futbolistas.

    Con este concepto de equipo en bloque, convendrá concentrarse en el trabajo defensivo de los atacantes o de la primera línea de formación que, al ejercer inmediatamente presión en la zona donde se perdió la pelota, permitirá no solo retardar el armado del ataque rival, sino concederá igualmente tiempo al equipo para reorganizarse.

    Por último, los mejores defensores son aquéllos que tienen la capacidad de ganar individualmente los duelos aéreos o a ras del suelo durante la marcación zonal. Todo comienza en la zona y termina en un duelo directo para el despliegue ofensivo, aprender a variar los ataques armados y los ataques rápidos rectilíneos y saber marcar el ritmo
    de las transiciones (ofensivas-defensivas; defensivas-ofensivas) constituirán los dos puntos fundamentales del trabajo durante el período de formación.

    Estas dos situaciones fundamentales requieren concentración, rapidez de análisis y sentido para decidir oportunamente: temporizar y cubrir la pelota, o jugarla en profundidad; crear superioridad numérica, o realizar una acción individual.

    El joven jugador aprenderá gradualmente estos aspectos fundamentales durante entrenamientos ponderados y en
    situaciones reales de juego. Jugar rápido hacia adelante entraña inicialmente numerosas pérdidas de balón debido a la falta de reflexión y del dominio técnico individual.

    Jugar rápido es un factor apreciable, pero muchos jugadores confunden la rapidez con la precipitación.

    Por tal motivo, convendría trabajar en los contraataques a partir de un pase largo o una acción individual. Resulta aún más difícil trabajar los ataques rectilíneos, en los que se proyecta hacia adelante un grupo de tres, cuatro o cinco jugadores que se despliegan con toques y paredes a un ritmo acelerado para desconcertar a la defensa rival.

    Los ataques armados o dirigidos, basados en la posesión del balón, son aún más difíciles de dominar para los juveniles debido particularmente a una técnica individual aún perfectible y por falta de paciencia y la tendencia de jugar demasiado rápido en profundidad.

    El uso colectivo de la pelota, sea a través de una triangulación limitando los toques, de la creación de una superioridad numérica en una zona, de la utilización del ancho del terreno o del cambio del juego mediante pases diagonales, habrá de constituir el objeto de una atención sostenida.

    El entrenamiento de este tipo de situaciones consistirá, de cara a un bloque defensivo compacto, en hacer circular la
    pelota velozmente y con paciencia. Será la rapidez y la multiplicidad de los pases, el movimiento alrededor del portador del balón y la utilización del ancho de la cancha lo que permitirá hallar espacios libres para desequilibrar al adversario.

    Por último, la habilidad individual y la capacidad de un cierto número de jugadores de tomar iniciativas constituirán
    asimismo un arma táctica esencial. Todos los mejores equipos poseen a un jugador capaz de modificar individualmente el curso de un partido gracias a su alto nivel técnico.

    El entrenador deberá fomentar este tipo de jugadores particularmente entre los jóvenes en el seno de una organización colectiva nacional y deberá reservarles cierto grado de libertad e iniciativas en las que puedan expresar y reforzar su creatividad, siempre en el interés del equipo.

    objetivos de la formación:

    Directrices de entrenamiento y objetivos de aprendizaje: aspectos técnicos y tácticos
     
    ASPECTOS TÉCNICOS Y TÁCTICOS
    Acciones técnicas en situaciones de partido
    Desarrollar y mejorar
    – Las cualidades técnicas de la defensa y del ataque en situaciones de partido
    – Las capacidades cognitivas (sentido táctico), actitud táctica individual
    – La transición rápida de la defensa al ataque o viceversa
    – El cambio del ritmo de juego
    – La relación táctica entre los jugadores y las líneas de formación
    – El juego en zona, como base del aprendizaje táctico
    – La comprensión general y la cultura de juego
    Metodología de entrenamiento
    – Del 2 contra 1, 4 contra 4, 5 contra 4 y 9 contra 9 a la situación real de partido
    – Situaciones y acciones de juego real, con cambios de ritmo
    – Ejercicios con situaciones de juegos variadas para incrementar la concentración y las cualidades cognitivas
    – Ejercicios repetitivos progresivos, sin adversario o rival pasivo, luego activo o semi-activo con ritmo de partido; buscar la velocidad de ejecución
    – Juego, ejercicios, partidos de práctica
    – Variar la superficie del campo para una misma organización de juego
    – Juego en superioridad e inferioridad numérica
    – Alentar la confianza del jugador e incitarlo a correr riesgos
     


     

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