Escuela de fútbol formativa
Niños Felices


Condición: respetar la salud del atleta

La preparación física no es sólo un fin en sí misma, sino que se destina a la mejora del rendimiento del jugador; por ello,es necesario ante todo respetar la SALUD del individuo. Notiene lugar realizar un trabajo eficaz de condicionamiento físico en un organismo que presente patologías importantes.

Antes de trabajar la condición física es necesario exigir un examen médico completo.

Condición: el papel de la preparación física

El entrenador y equipo técnico deben decidir el papel de la preparación física. Está claro que las cualidades principales del jugador son ante todo técnicas y tácticas.

1. Los principios de la preparación física

Principio nº1. La preparación de base

El objetivo del trabajo físico es mejorar la eficacia del entrenamient y no fatigar a los jugadores. Llevar a cabo un esfuerzo físico sobre un organismo fatigado carece de interés alguno. Es necesario, en primer lugar, velar por una buena recuperación tras los esfuerzos en competición.

A continuación se establecerá un trabajo físico muy concreto.

El fútbol exige cualidades físicas de velocidad; es necesario trabajarlas prioritariamente antes de entrar en un proceso de fatiga causada por el trabajo aeróbico. En el caso de un corredor de 100 metros, para que éste mejore sus marcas hace falta recurrir a esfuerzos más cortos y más cualitativos.

Por lo tanto es importante recordar que la calidad pasa, en un momento dado, por esfuerzos más breves que los de competición, y más cuando estos esfuerzos son repetidos. O como veremos más adelante, para el jugador de fútbol es determinante el tiempo en los 10 metros; por este motivo, deben trabajarse los esfuerzos explosivos.

Principio nº2. La inversión de las pirámides (O el principio de la calidad antes que la cantidad)

1. En musculación

Zatsiorski nos ha aclarado esta prioridad. Zatsiorski (1966) realizó un análisis crítico del método de la pirámide.

Constató que la parte baja de la pirámide equivalía a las repeticiones, mientras que la parte superior se referiría a los esfuerzos máximos. Se podría, pues, pensar que la pirámide es más eficaz porque combina dos métodos. De hecho, el encadenamiento de los dos métodos no acata los principios fisiológicos que rigen el entrenamiento de la fuerza.

Examinemos la parte baja de la pirámide. Los esfuerzos repetidos son los que van a sufrir los mayores inconvenientes: el atleta que sabe que deberá enfrentarse a estas cargas más pesadas (y que va a intentar llegar a su máxima carga), no va a ir hasta el final de su acción en los esfuerzos repetidos, y economizará, por tanto, dichos esfuerzos. Se despreciarán las últimas repeticiones de cada serie, aunque son las más eficaces (por la sincronización).

Veamos ahora la parte alta de la pirámide; son sin duda los esfuerzos máximos, y se realizan en las peores condiciones, por lo que el organismo se fatiga debido a los esfuerzos repetidos; el impacto del método sobre los mecanismos nerviosos será, pues, menos eficaz. Quedan claras las limitaciones del método de la ”pirámide” (figura 3).

Por lo tanto, parece lógico invertir la pirámide. Zatsiorski ya lo había intentado con éxito (1966). Desde entonces, otros autores, como McDonagh y Davies (1984), hicieron la misma observación. También Fleck y Kraemer siguen la pirámide en sentido descendente, citando como referencia a Leighton y cols. (1967) y McMorris y Elkins (1954).

No se trata de decir que el método de la pirámide ascendente es malo sino de limitar su alcance en la mejora de la fuerza. La pirámide es un medio interesante para habituarse a las cargas pesadas, pero no aconsejamos realizar los ciclos de la “pirámide”.

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